Un ruido inesperado sale de la boca del catador cuando acerca la cuchara de plata a sus labios. Esto pasa con un producto, el café, y no son muchos en este planeta los que se dedican a esta noble tarea de clasificar esta bebida, una de las más consumidas en el mundo, después del agua y a la par del té. El proceso no es común, ya que son muy pocos los países que producen los granos que darán forma a esta infusión, uno de los negocios más rentables, luego de las armas y la droga. Después del petróleo (y dentro de lo legal), el café es el rubro que genera más dinero en el mundo. "Cuando pensamos en café, no sólo hay que tener en cuenta la bebida, sino también el trasfondo de toda la industria, la tecnología, y hasta la tacita de espresso que se sirve en el bar de la esquina", se explaya el enólogo Haroldo Darnauchans, director de la Asociación Argentina de Cafés Especiales.
Brasil es uno de los grandes productores, con plantaciones que producen cafés premium, utilizados en el abanico gourmet. Además, es el mayor productor de América y el segundo consumidor mundial.
El café es una bebida moderna, es decir que su descubrimiento como infusión es reciente, si se compara con otras bebidas como el vino.
Su origen se pierde en las leyendas, pero la más conocida es la de Kaldi, el pastor egipcio que en el siglo VIII descubrió el efecto que producían las semillas del cafeto en sus desorbitadas cabras. Al ver el extraño comportamiento de los animales, un monje amigo hirvió el carozo del fruto (del que sale el grano) y al beberlo les produjo un "ardor particular". Sin embargo, pasó mucho tiempo desde el uso medicinal que le dieron los árabes en 750 hasta su consumo como infusión. Recién en 1650 llega desde Medio Oriente a Venecia; un buen lapso, si se piensa que en 1901 un japonés creó el café soluble, que en 1938 nació el Nescafé y que 1948 es la fecha en que el primer italiano se tomó un espresso.
Su potencial aromático surge cuando el grano esté listo y en condiciones para la transformación final: el tueste. Es solo en ese momento, bajo la acción del calor, cuando los aromas aparecen. LA NACION
Limitar los alimentos nocivos.
Los gobiernos de varios países limitan en la actualidad la venta y publicidad de determinados alimentos, cuyo abuso puede aumentar el riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2 y cáncer, entre otras, que a la vez se relacionan con un mayor riesgo de padecer obesidad.
Controlar el gasto de la tarjeta.
Para evitar problemas, lo mejor es hacer un uso racional de la tarjeta. Conviene estudiar qué gastos se deben abonar con este medio de pago, y suprimir lo que no es imprescindible. Aunque parezca dinero fácil, se tendrá que devolver con intereses que pueden dañar el presupuesto.